La actividad física bruta, como ésta a la que me tengo que
abocar más por necesidad que por amor me ayudan a pensar ciertas cosas, a
aclararme la cabeza y a darle forma a ideas que me gustaría compartir. Para
hacerles partícipes de mis pensamientos y mis pequeños descubrimientos, en éste camino que decidí
emprender, de ver cada uno de mis sueños hecho realidad. Tal vez lo hayan descubierto ya, ya creo que
son saberes universales. Tal vez lo practiquen hace rato pero como he
experimentado en mi vida, siempre ayuda otro recordatorio mas de lo que ya
sabemos.
Pensaba que
me gustaría que cada una de nosotras, y de todos nuestros seres queridos puedan
realizar sus sueños, puedan estar en el lugar que mas quieran, que se sientan
felices, realizados. Que puedan expresar así todo su potencial. ¿NO sería fantástico? Y si, seria ideal…
seríamos tan felices…
Yo
personalmente me siento feliz. Por momentos cansada (sobre todo físicamente),
con ganas de que pronto venga un cambio que nos alivie como familia y que
podamos pasar mas tiempo juntos, con ganas de que la construcción pase pronto y
nos quede una casa divina, cómoda, limpia…. Pero al fin y al cabo, si pienso
como me da la cuenta entre los pros y los contras que todos tenemos que
afrontar cotidianamente, estoy feliz y agradecida. Aunque siempre hay un
aspecto de nuestras vidas que nos gustaría ver mejor, que podría resolverse
mágicamente para que la felicidad crezca.
Y he observado que lo que me ha resultado la llave mágica para lograr
éstos pequeños arreglos a nuestra vida es, paradójicamente, encontrarle el lado
bueno a lo que no nos gusta tanto. Verle los positivos a esa situación en la
que no queremos estar, o a ese lugar que no nos gusta tanto para que, como por
arte de magia, aparezca la oportunidad que estábamos esperando para dar el
salto.
Digo
paradójicamente, porque uno pensaría que la lógica sería estar agradecido de lo
que ya tenemos, no estar agradecidos para tener… Pero es el pequeño truco que nunca falla, y
que además, es posible de realizar para todas. Claro que pensarán que es fácil
decirlo para mi que no tengo ese puntual problema que están atravesando
ustedes, que no tengo que lidiar con eso que no les gusta o las ahoga. Pero yo
digo que no importa que difícil y complicado sea cambiar a lo que quisieran.
Que lo pueden lograr, si o si. Porque hasta en una mala situación, un lugar no
deseado, un trabajo que no nos llena… podemos encontrar pros que nos ayudan a
agradecerlo. Y a sentirnos felices con lo que tenemos. Para mucho antes de ni
siquiera pensarlo ver realizado aquel sueño que ni nos animábamos a acariciar…
Pensaba en el desojar margaritas de Vero, y claro que
me siento identificada con sus ganas de dejar Buenos Aires. También Ine pensaba algo así en un momento. Ese
fue un tema que yo nunca pude resolver, la vida de la gran ciudad, el agobio de
los bocinazos, la multitud, el pelear por un espacio en cada lugar… Creo que a
las que venimos del interior éstas cosas nunca nos van a terminar de cerrar.
Pero así y todo, mientras le pasaba el lampazo a los pisos venía pensando en
los pequeños lujos que uno si se puede dar en Buenos Aires. En algunas de las
cosas que yo rescataría para empezar a buscarle los pros y positivos a un lugar
que no nos cierra y que queremos cambiar.
Los
positivos visuales es que ciertas partes son muy lindas. Recuerdo el placer de
caminar por el rosedal de Palermo, la avenida Cabildo los domingos que está
tranquila y quieta, y se pueden apreciar los Jacarandás que ahora deben de
estar florecidos a pleno. Que maravilla! Caminar por las calles vacías los días
domingos, siempre para mi fue como descubrir un tesoro. Hay cierta actividad,
pero no abruma. El contraste de los
edificios, los árboles y el cielo, especialmente después de la lluvia, cuando
el aire parece brillante. ¿No es mágico?
Positivos
culturales-sociales, es que hay de todo para hacer, para todos los gustos.
Desde un curso de pintura, un tour por zonas desconocidas de la ciudad, hasta matear en la plaza con Ine! Que
divertido!
Lujos
impensados en el exterior (por lo menos en Austrlaia): Ir a hacer las compras a
un supermercado y pedir que te lo lleven a domicilio… Lo solía hacer mucho
cuando estaba estudiando y era un placer. Una vez cada dos o tres semanas iba a
Coto, llenaba el carro de latas, verduras y todo lo pesado y sin pensarlo
dejaba indicado en la caja mi dirección para salir caminando tan pancha por la
avenida Cabildo, atravesando Jacarandás hasta llegar a mi casa.
Aca
NOOOO!!!!! No existe pedir que te lleven la compra a tu casa. Podes hacer compra por internet, que es
complicado y cuesta mucho mas, porque cada cosa tiene sobreprecio. Las naranjas
se pagan por unidad, por ejemplo. Aca la
mano de obra se paga CARA. Cada vez que el muchacho del súper pone una naranja en
la bolsa, lo cobra… Y no es solo ese el
problema, no vayan a pensar que dirijo mi vida según la conveniencia del
bolsillo... De recién llagada a Brisbane cada salida me costaba tanto, que
estuve dispuesta a pagar los 20 o 30 dólares de mas que me podría salir la
compra con tal de que me lo trajeran. Pero el inconveniente es que después
organizar con mucho esfuerzo toda la compra,
me encontré que la entrega no era inmediata, sino que había que marcar
un horario posible, dentro de dos días mínimo dentro de un rango determinado de
horas para recibirla…. Y había que estar en casa, sino se iban y dejaban la
bolsa afuera hasta que yo la fuera a buscar al super, no importando que
contuviera leche, yogurth y otros productos que necesitaran heladera… No gracias, dejá que me organizo como puedo para
ir yo...
Ayuda en
casa… Tuve cuando estaba embarazada, luego de un día que me zafe fregando y
tuve una perdida… Venía una mujer a casa una vez por semana una hora a aspirar,
limpiar la cocina y ordenada muuuy
superficial. Cobraba 20 dólares la hora! Y para que el tiempo le rinda
me tenia que organizar para tenerle todo ordenado para que limpie, ya que no se
gastan en juntar cosas tiradas ni en ordenar. Aspiran esquivando el despelote,
pasan el trapo alrededor de la pila de papeles o la naranja que quedo sobre la
mesa... Y si cuando se hace la hora venían a la mitad del comedor con el
lampazo… pues te lo dejan ahí tirado con el balde al lado. Terminalo vos. Doy
fe porque me paso.
Otros
lujos: nuestras delicias culinarias. Seguro conocerán alguna panadería que hace
las mejores medialunas, se van a tomar
un cafecito a Habanna, esas pizzas recién sacaditas del horno tan finitas que
parece que se te parten en la boca, las pastas caseritas que se me hace agua a
la boca de solo pensarlo…
Aca no. Las
pastas son secas, de paquete. Las facturas masacotes. Las tortas llenas de
crema y sin dulce de leche… No hay churros, no hay medialunas como las nuestras,
ni buenas empanadas, ni buenas pizzas.
Si un día
se te ocurre pedir por teléfono cualquier comida para llevar (take away) porque
no tuviste tiempo o ganas de organizar nada… hay que ir a buscarlo. No te
vienen a domicilio. Allá sin moverte de tu casa podes tener desde un asado con
papas fritas, empanadas, pizzas, helados, comida india… y asi seguiría… LO QUE
QUIERAS…
En fin….
Solo pequeñas cosas que estando en Buenos Aires ni pensaba, me parecían lo
obvio. Pero mirándolo desde acá, me darían un buen puntapié a la lista de pros
de la vida allí…
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